//
estás leyendo...
TallerSur-contenidos

Tras el sueño de Babilón

Relato de un senegalés que alcanzó Europa.

“Tengo 35  años, soy Senegalés, y estoy en España, Europa.

Tenía 23 años cuando pensé por primera vez hacer el viaje. Muchos de mis colegas ya vivían en Europa y se estaban construyendo sus propias casas (aunque nunca me dijeron que ese dinero venía de las  drogas que vendían)”. – Miles de personas se lanzan a realizar el viaje mas peligroso de sus vidas, engañados por el llamado “sueño europeo” en busca, ya no de una vida digna, puesto que muchos de los que se embarcan en esta odisea ya poseen tal vida, sino en pos de una vida más fácil, por lo que no les pesa el dejar todo cuanto tienen tras de sí y comenzar una nueva vida en ese continente ficticio en el que el trabajo abunda y es bien remunerado.
clip_image001 

Pero no hay que olvidar que también son motivos, aquellos que, a nosotros nos resulta más difícil de comprender desde nuestra comodidad. Cómo se ha de estar de desesperado, la poca esperanza en el futuro, para muchos lleno de guerras fruto de corrupciones, las hambrunas, generadas por los avariciosos continentes desarrollados y no olvidemos el negocio de las redes de inmigración-

“Soy el hijo mayor y el único de mi padre y de mi madre, aunque cada uno por su parte tienen más hijos, mis hermanos.

Mi madre y mi padre murieron  hace unos cuantos años, dejándonos a mí y a mis hermanos, la mayor de 22 años, sin muchas posibilidades. Hasta entonces vivíamos bien, mi madre era profesora en un colegio y mi padre era contable en una empresa de cacahuetes. Todo cambió.

He viajado por medio África intentando conseguir dinero para mis dos familias, muchos años dejándome la piel para conseguir cuatro duros, como se dice aquí, que no servían de mucho con tantas bocas que alimentar.

Siempre con la idea de que si estuviese en Europa se terminarían todos los problemas para mi familia, mis 14 hermanos.”-Las familias de los inmigrantes que se lanzan a esta aventura, no tienen noticias de los viajeros durante lo que dura la travesía. En la mayoría de los casos no saben si llegó a buen término o si por el contrario el viajero falleció por el camino.  Cuando en el mejor de los casos se produce el contacto de nuevo, los familiares, que también viven con una visión tergiversada de la realidad, abandonan sus trabajos, pues el fácil dinero europeo no tardará en llegar.-

“He sido pescador durante muchos años, así que preparar un viaje en patera, para mí no era demasiado problema, aun así conseguí llegar a la península en el cuarto intento.” –Pero otros muchos no tienen tanta suerte. El peligro comienza nada mas salir de sus poblados para cruzar fronteras de países, quizás en guerra, desafiando el riesgo de ser asesinados durante un robo, o simplemente ser víctimas de enfermedades como la malaria, y todo ello a través de kilómetros y kilómetros, con el primer reto de alcanzar la costa. Muchos de ellos se quedan atrapados en ciudades siendo explotados en condiciones infrahumanas, con la esperanza de reunir el dinero suficiente que les permita continuar con su viaje.-

“En mi viaje en 1999, los marroquíes dieron con nuestra barca y nos arrestaron, íbamos cuatro personas y nos requisaron todo, la barca, el motor… lo perdimos todo; además de pasar dos años en una cárcel de Dahla.

El segundo intento en Enero del 2006, me costó 500€, íbamos 68 personas. Fue un viaje genial, en seis días estábamos pisando Tenerife , fue un milagro. Aunque todo acabó un día estando en el campamento “PUERTO 23”, y después de haber pasado 40 días allí. Eran las tres de la mañana cuando unos militares vinieron a buscarnos, nos metieron en un avión dirección Barcelona y el piloto debió olvidar el camino porque cuando bajé del avión, vi el aeropuerto de Dakar y mi espíritu se cayó al suelo. Había pisado Europa durante 40 días.

El tercero en Marzo del 2006, la barca no llegó a salir, se partió en el intento de transportar a 400 personas a las que habían vendido el pasaje, yo no pagué nada esta vez pero ese día mucha gente perdió dinero,  tiempo y toda su esperanza.

El cuarto viaje lo preparé un poco más, fue en Agosto de ese mismo año. Éramos un grupo de amigos, ellos tenían una barca y lo organizaron todo. Reunieron en total a 215 personas. Fue un viaje muy duro. Había muy poco espacio para tanta gente, muchos de ellos no habían subido nunca a una barca y no conocían lo que es el mar.

Imaginaos toda esa gente hacinada sin apenas poder moverse, teniendo que comer, beber, hacer sus necesidades.

El miedo, la angustia, la nostalgia. La incertidumbre, la esperanza.

A partir del  octavo o noveno día, los sueños comienzan a desvanecerse, donde está la tierra…el océano empieza a mostrar su cara más salvaje, las olas comienzan a enfadarse. El mar entre Mauritania y Marruecos es muy peligroso. Fue un niño que viajaba con su padre el que, con todo su desparpajo, aseguró que esa barca iba a llegar a tierra.

Solo 190 personas llegaron a El Hierro, a 25 se los tragó el Atlántico. Después de 13 días y 12 noches de infierno, la guardia costera nos recogió a unos cuantos metros de la costa.

Tras ser atendidos por la Cruz Roja, pasamos seis días en la policía en Tenerife y de allí nos trasladaron al campamento “HOYA  FRIA” donde estuvimos 21 días.

Éramos cientos de inmigrantes y tenía la sensación de estar  en un campo de concentración. Para lavarnos nos daban un vaso de agua cada día y teníamos 3 baños y 5 duchas para todo el campamento.

Un día, por fin, nos metieron en un avión dirección a Madrid y esta vez era verdad.

En Septiembre del 2006 al fin estaba en la península, España, Europa.

Estamos a principios del 2009 y aunque estamos en crisis y no he empezado a trabajar porque no hay trabajo, después de dos años y pico largos (muy largos) ya me han dado un número identificativo que me hace formar parte, aunque como residente, de esta sociedad de papeles y burocracia.

En estos dos años y pico he aprendido que en Europa el que es pobre, es pobre de verdad. En mi país aunque no tengas nada, puedes comer algo todos los días y jamás duermes en la calle.

Mi primer invierno de verdad lo pase durmiendo en la calle debajo de puentes, marquesinas, parques, en fin, donde podía y he llegado a estar hasta una semana si comer.

Ahora sé que hay comedores comunes y, si tienes suerte, puedes tener una habitación en un albergue.

Europa deja muy pocas posibilidades, lo inmigrantes no queremos robar, no queremos vender drogas ni por supuesto prostituirnos y perder nuestra dignidad pero entiendo que para muchos, sean las únicas salidas. Las otras salidas son volver o volverte loco.”

(Por Asmara, Priscila y Cristóbal)

Anuncios

Comentarios

Aún no hay comentarios.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

“ACERCANDONOS Al SUR”

Taller de 4 sesiones sobre la realidad del Sur y la Cooperación al Desarrollo. Organizado por Huauquipura, Vides, Entreculturas, Intered y Acción Solidaria Aragonesa (ASA).

Pon AQUI tu e-mail.

Únete a otros 89 seguidores

Comparte este blog

Facebook Twitter More...