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Informe sobre Desarrollo Humano 2011

Informe sobre desarrollo humanos 2011 02 11 2011. Sostenibilidad y Equidad: Un mejor futuro para todos.

Para vuestra información las proyecciones del Informe sobre Desarrollo Humano de 2011, publicado hoy, 2 de noviembre de 2011, por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), indican que los avances en los países más pobres del mundo podrían frenarse o retroceder si no se toman medidas decididas para frenar el cambio climático, evitar la degradación del medioambiente y reducir las profundas desigualdades entre las naciones y al interior de ellas.
El Informe titulado Sostenibilidad y equidad: Un mejor futuro para todos, señala que para conseguir la sostenibilidad medioambiental de manera más justa y eficaz es necesario abordar las desigualdades en acceso a salud, educación, ingresos y por razón de género en conjunto con las medidas que se aplican en todo el mundo para impulsar la producción de energía y la protección de los ecosistemas.
Adjunto remito copia del informe y reseña sobre aquellos puntos más destacables.

RESEÑA INFORMATIVA
España se mantiene en el puesto 23 del Índice de Desarrollo Humano (IDH) de Naciones Unidas 2011, que clasifica a 187 países y territorios en función de los avances medios logrados en salud, conocimiento e ingresos, frente a Noruega que figura en el primer lugar y a la República Democrática del Congo en el último lugar.
En cuanto a los diez países que ocupan los últimos puestos del IDH de 2011 se encuentran en la región de África subsahariana: Guinea, República Centroafricana, Sierra Leona, Burkina Faso, Liberia, Chad, Mozambique, Burundi, Níger y la República Democrática del Congo.
Otros dos indicadores compuestos, el Índice de Pobreza Multidimensional (IPM) y el Índice de Desigualdad de Género (IDG), fueron diseñados para complementar el Índice de Desarrollo Humano, que se basa en las medias nacionales de educación, esperanza de vida e ingreso per cápita.
Así, Suecia es el país más avanzado del mundo en igualdad de género, según indica este índice compuesto que pondera los resultados obtenidos en salud reproductiva, años de escolarización, representación en el parlamento y participación en el mercado laboral. Detrás de Suecia en la clasificación por desigualdad de género se ubican los Países Bajos, Dinamarca, Suiza, Finlandia, Noruega, Alemania, Singapur, Islandia y Francia.
Por el contrario, Yemen se encuentra en el último puesto de los 146 países que integran esta clasificación, seguido de Chad, Níger, Mali, la República Democrática del Congo, Afganistán, Papua Nueva Guinea, Liberia, República Centroafricana y Sierra Leona.
ÍNDICE DE POBREZA MULTIDIMENSIONAL. El índice que examina aquellas variables que afectan a los hogares, como acceso a agua potable, combustible que se utiliza para cocinar y acceso a servicios de salud, así como los bienes que posee una familia y las normas de construcción de viviendas, el ‘Índice de pobreza multidimensional’ o IPM refleja que en el decenio que culminó en 2010 hay unos 1.700 millones de personas que viven en una situación de pobreza “multidimensional” en 109 países.
Esta cifra representa a la tercera parte de la población total de los países que integran la muestra, que llega a 5.500 millones de personas. Se trata de resultados similares a la cifra de 1.300 millones de pobres que se obtiene con la estimación de la línea de pobreza en 1,25 de dólares al día. Esta es la medida que utilizan los Objetivos de desarrollo del milenio (ODM) de la ONU para reducir la pobreza “extrema” a la mitad antes de 2015.
En concreto, Níger es el país donde más personas se encuentran en situación de pobreza multidimensional (92 por ciento de la población), seguido de Etiopía y Mali, donde la proporción llega a 89 por ciento y 87 por ciento, respectivamente.
Según este indicador, los diez países más pobres del mundo se encuentran en África subsahariana. Sin embargo, la región donde hay más pobres multidimensionales es en Asia meridional: en India, Pakistán y Bangladesh habita el mayor número absoluto de personas que son pobres en las diversas dimensiones que mide este índice.
El IPM también arroja luz sobre los problemas medioambientales que sufren las familias más pobres, como la contaminación intradomiciliaria y las enfermedades que se contraen por contacto con aguas contaminadas. El Informe destaca que en Asia Meridional y África Subsahariana, más de 90 por ciento de las personas en esta situación de pobreza multidimensional no tienen dinero para adquirir combustibles no contaminantes y utilizan principalmente leña para cocinar. Por otro lado, 85 por ciento de ellos carece de acceso a servicios básicos de saneamiento.
Este año 2011 se ha computado el IDH de 187 países y territorios, lo que supone un avance desde el año 2010, cuando se analizaron los datos de 167 países. Este progreso refleja las mejoras conseguidas por muchos países insulares del Caribe y el Pacífico en la disponibilidad de datos. Por esta razón, los autores advierten que la clasificación mundial de países elaborada este año no es comparable con la publicada en el Informe del año pasado
Riesgos ambientales amenazan los avances conseguidos por América Latina y el Caribe en reducción de la pobreza y la desigualdad, sostiene un nuevo Informe sobre Desarrollo Humano 2011.
Los países de América Latina y el Caribe están reduciendo las enormes desigualdades en los ingresos, al tiempo que toman medidas para enfrentar la deforestación y otras amenazas ambientales que podrían detener el ritmo de los avances en desarrollo humano en la región, indica el Informe sobre Desarrollo Humano 2011, publicado hoy por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD).
En junio de 2012, la atención mundial se volcará hacia América Latina cuando se lleve a cabo la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Desarrollo Sostenible en Río de Janeiro, Brasil, la misma ciudad donde hace 20 años se marcó un hito con la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo.
El Informe 2011 prevé un retroceso alarmante de dichas tendencias en caso de que el deterioro medioambiental y las desigualdades sociales sigan intensificándose.
Se muestra cómo los más desfavorecidos del mundo son los que más sufren la degradación medioambiental.
Se destaca el enorme potencial que tienen las sinergias positivas para la conquista de una mayor equidad y sostenibilidad, especialmente a nivel nacional.
Mientras la comunidad internacional se prepara para la histórica Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Desarrollo Sostenible, que se celebrará en junio de 2012 en Río de Janeiro, el Informe subraya que, en el fondo, la sostenibilidad es básicamente un tema de justicia social, tanto para nuestra generación como para las venideras.
“La sostenibilidad no es solo, ni en primera instancia, un tema ambiental, como se argumenta tan convincentemente en este Informe”, dice Sra. Helen Clark en el prólogo. “Se trata, sobre todo, de la forma en que elegimos vivir nuestra vida, conscientes de que todo lo que hacemos tiene consecuencias para los 7.000 millones de habitantes del planeta, así como para los miles de millones que vendrán en los próximos siglos”.
Desde 1990, el PNUD ha encargado cada año la elaboración independiente de los Informes sobre Desarrollo Humano. En esa ocasión también se dio a conocer el Índice de Desarrollo Humano (IDH), una medida compuesta de la situación de los países en materia de salud, educación e ingresos. Este indicador cuestionó por primera vez las medidas del crecimiento nacional que se basan exclusivamente en criterios económicos y con ella, la institución hizo un llamado a medir periódicamente los avances mundiales en la calidad de vida de las personas.
Entre 1970 y 2010, las naciones que se ubicaban en el 25% inferior de la clasificación de países avanzaron en la escala del IDH en un notorio 82%, es decir, duplicaron el promedio mundial. El Informe destaca que si en los próximos 40 años se mantuviera el ritmo de avance de las cuatro décadas anteriores, la gran mayoría de los países alcanzaría en 2050 un nivel de IDH igual o mejor del que disfrutan hoy los países que se ubican en el 25% superior de la clasificación. Esto supone un adelanto extraordinario en desarrollo humano mundial en menos de un siglo. Sin embargo, la creciente amenaza al medioambiente mundial podría frenar abruptamente estas tendencias positivas hacia la mitad de este siglo. El Informe señala que las personas que viven en los países más pobres corren un riesgo desproporcionado de sufrir por las catástrofes relacionadas con el clima, como sequías e inundaciones, y por la exposición a la contaminación del aire y del agua.
A pesar de los adelantos conseguidos en desarrollo humano en los años más recientes, la distribución del ingreso ha empeorado, todavía persisten graves desigualdades entre hombres y mujeres y el acelerado deterioro del medioambiente impone una “carga doble de privación” en las familias y comunidades más pobres del planeta, advierte el Informe. La mitad de todos los casos de desnutrición del mundo se debe a factores medioambientales, como la contaminación del agua y la escasez de alimentos producto de las sequías. Según el Informe, esto perpetúa un círculo vicioso de empobrecimiento y daño ecológico.
El Informe también insiste en que una buena calidad de vida no tiene por qué ir siempre acompañada de un alto consumo de carbono y pone como ejemplo a algunos de los países más ricos, donde si bien las emisiones de dióxido de carbono han estado estrechamente relacionadas con el crecimiento del ingreso nacional en las últimas décadas, el consumo de combustibles fósiles no está correlacionado con otras medidas del desarrollo humano, como la esperanza de vida o la educación. De hecho, muchas naciones industriales avanzadas están consiguiendo reducir su huella de carbono sin perjudicar su crecimiento.
“El crecimiento impulsado por el consumo de combustibles fósiles no es un prerequisito para una mejor vida en términos de desarrollo humano”, precisa la Sra. Helen Clark. “Las inversiones que mejoran la equidad, por ejemplo en cuanto a acceso a energía renovable, agua y saneamiento, y salud reproductiva, pueden mejorar tanto la sostenibilidad como el desarrollo humano”.
El Informe propone que la prestación de electrificación para las 1.500 millones de personas que hoy carecen de este servicio se haga de manera asequible y sostenible, sin un aumento significativo en las emisiones de carbono. Según el texto, la iniciativa de “Acceso universal a energía”, que cuenta con el respaldo de la ONU, podría concretarse con inversiones del orden de una octava parte de los fondos que actualmente se destinan a subvencionar el uso de combustibles fósiles, que bordearon los 312.000 millones de dólares en 2009. El Informe se une a las voces que instan a considerar urgentemente un impuesto a las transferencias de divisas u otros cargos a las transacciones financieras internacionales para solventar la lucha contra el cambio climático y la pobreza extrema. Por ejemplo, se calcula que la aplicación de un impuesto de apenas el 0,005% al comercio internacional de divisas podría contribuir a reunir 40.000 millones de dólares cada año o más. Esto avivaría significativamente el flujo de ayuda dirigida a los países más pobres, que ascendió a 130.000 millones de dólares en 2010, en un momento en que la financiación del desarrollo languidece debido a la crisis financiera mundial.
“Este impuesto permitiría que aquellos que más han ganado con la globalización ayuden a los que menos beneficio obtienen de ella”, sostiene el Informe y calcula que cada año se necesitan unos 105.000 millones de dólares solo para financiar las tareas de adaptación al cambio climático, especialmente en Asia Meridional y África Subsahariana.
El Informe examina algunos factores sociales que no siempre están asociados con la sostenibilidad medioambiental:

  • La expansión de los derechos reproductivos, al acceso a atención de salud y a anticonceptivos abrirían un nuevo frente en la lucha contra la desigualdad de género y la pobreza, arguye el Informe. Los derechos reproductivos pueden contribuir a reducir la presión sobre el medioambiente, ya que ralentizarían el crecimiento demográfico mundial en un momento en que se espera que la población del planeta aumente de 7.000 millones a 9.300 millones en los próximos 40 años.
  • El Informe también subraya que los organismos de control y los que velan por la transparencia, ya sean oficiales o independientes, como los medios de comunicación, la sociedad civil y los tribunales de justicia, juegan un papel crucial en fomentar la participación ciudadana en la formulación de políticas ambientales. En el mundo, unas 120 Constituciones nacionales consagran la protección del medioambiente, pero en muchos países no se fiscaliza el cumplimiento de estas disposiciones.
  • El Informe acentúa que urge tomar medidas audaces a favor del desarrollo sostenible en el plano mundial, pero que las iniciativas locales en apoyo a las comunidades más pobres también pueden ser muy eficaces en función de los costos y beneficiosas para el medioambiente. Por ejemplo, en India, la Ley de garantía del empleo rural, costó alrededor de 0,5% del PIB en 2009 y benefició a unos 45 millones de familias, es decir, a una décima parte de la fuerza laboral del país. Los programas Bolsa Familia, en Brasil, y Oportunidades, en México, cuestan alrededor de 0,4% del PIB nacional pero proporcionan una red de protección social para casi la quinta parte de la población de cada país.

Los autores del Informe predicen que el deterioro descontrolado del medioambiente, desde las sequías en África Subsahariana hasta el aumento del nivel del mar que inundaría a países de litoral bajo como Bangladesh, podría además causar alzas en el precio de los alimentos de hasta 50% y revertir los esfuerzos que actualmente apuntan a expandir el acceso a agua, saneamiento y energía de miles de millones de personas, especialmente en Asia Meridional y África Subsahariana.
En 2050 y de cumplirse el escenario de “desafío medioambiental” que tiene en cuenta el efecto perjudicial del calentamiento global en la producción de alimentos y en la contaminación, el IDH promedio sería 12% inferior en Asia Meridional y África Subsahariana que en otro escenario de deterioro medioambiental. Sin embargo, las proyecciones más pesimistas de “catástrofe medioambiental” (vasta deforestación, pérdida drástica de la biodiversidad y aumento de los fenómenos climáticos extremos) predicen una disminución del IDH mundial de 15% en relación con la proyección base para 2050. Como es de esperar, los efectos más perniciosos seharán sentir en las regiones más pobres.
El deterioro del medioambiente podría poner fin a décadas de esfuerzos destinados a expandir el acceso a agua saneamiento y electricidad en las comunidades más pobres. “Estas privaciones absolutas, que ya son importantes en sí mismas, son además una violación flagrante de los derechos humanos”, concluyen los autores.
Afirma que los apremiantes desafíos globales de sostenibilidad y equidad deben tratarse de forma conjunta y, al mismo tiempo, identifica aquellas políticas a nacionales y globales que podrían dar un impulso a la consecución de estos objetivos vinculados.

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