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Tecnología y cooperación al desarrollo

Por Eduardo Barriuso, Pablo Quílez y Zahari Dimitrov

Una de las principales causas de las grandes desigualdades entre los países del “Sur” y del  “Norte” radica en la capacidad tecnológica, en la capacidad de inventar, desarrollar y crear útiles que permiten cubrir las necesidades básicas de una manera más eficiente. Por ello es necesario, trabajar para proporcionar  estos países acceso a tecnologías que permitan suplir sus carencias primarias.

En los últimos tiempos se han desarrollado tecnologías de bajo coste aplicadas a la cooperación al desarrollo que tienen un gran impacto en la calidad de vida de las sociedades más desfavorecidas.

Un ejemplo es la iniciativa de un grupo de estudiantes del Massachusets Institute of Technology (MIT). Han creado una empresa (One Earth Design) para producir cocinas solares de bajo coste e introducirlas en paises en vías de desarrollo. Este proyecto ha quedado primero en el concurso internacional Netherlands Green Chalenge 2011, cuyo premio  han destinado a fabricar a gran escala de su invento:

La idea consiste en un aparato en forma de paraguas invertido que concentra los rayos solares en un punto, aprovechando la concentración de energía para generar calor para cocinar de forma ecológica, o electricidad, posibilitando el uso de pequeños electrodomésticos. Además se puede utilizar como purificador de agua.

Este “aparato” que se produce en China, está compuesto por materiales biodegradables como la lana de Yak, además de unas superficies reflectantes que no precisan de complicado mantenimiento. La sencillez de su diseño permite fabricarlos con un coste de tan solo 13$, un poco menos de 10€. Su forma permite plegarlo y transportarlo de forma sencilla.

Esta tecnología es real y ya se ha introducido con éxito en 400 hogares en el Tibet, evitando la quema de madera y excrementos de Yak para producir calor y consecuentemente disminuyendo la exposición a patógenos y reduciendo las enfermedades respiratorias. La cocción de los alimentos previene de enfermedades digestivas, además de que favorece la absorción de nutrientes. La esterilización del agua, que se hace mediante la ebullición contínua del agua a 100ºC durante 1 minuto o a 70ºC durante 8 min.

Los avances científicos que son soluciones potenciales a algunos de los problemas más importantes de los países desfavorecidos no siempre están exentos de polémica. Un claro ejemplo de ello es el llamado “arroz dorado”,  que surge como una solución a la carencia de vitamina A en la población de los países con problemas de malnutrición.

Según el Comité Permanente de Nutrición de las Naciones Unidas “La deficiencia de vitamina A afecta a aproximadamente el 25 por ciento los niños en edad pre-escolar de los países en desarrollo. Esta deficiencia está relacionada con la ceguera, la vulnerabilidad a enfermedades y a mayores tasas de mortalidad. Esto lleva a la muerte a cerca de 1,3 millones de niños cada año.”

En el año 2000, un grupo de científicos europeos desarrolló una variedad de arroz introduciendo dos genes del Narciso y uno bacteriano en el ADN del arroz, consiguiendo así la presencia en el grano de beta-carotenos, precursores de la vitamina A. Este invento provocó la oposición de numerosos grupos ecologistas contrarios a la implantación de cualquier cultivo transgénico para el consumo.

Resulta paradójico que multitud de organizaciones humanitarias se opongan a una medida que puede salvar millones de vidas y evitar la ceguera a muchos niños, puesto que en la comunidad científica existe consenso sobre la seguridad de las plantas transgénicas tanto para el consumo humano como para el medio ambiente. Concretamente el “arroz dorado” lleva 12 años cultivándose en más de 160 millones de hectáreas y no se han dado casos ni de daño para el consumidor ni de impacto ambiental.

Tras 12 años de polémica el “arroz dorado” estará disponible en Filipinas en 2013.

Pero cuando pensamos en tecnología debemos incluir desde los más avanzados proyectos de investigación hasta humildes e ingeniosas ideas. Un ejemplo de ello se da en Filipinas, donde existen barrios de chabolas construidas con uralita y en las que ni siquiera de día entra la luz solar. Una pequeña ONG ha ideado las “botellas solares” que se utilizan para concentrar la luz solar e iluminar las estancias. Se trata simplemente de botellas llenas de agua desinfectada que se colocan en agujeros hechos en los tejados de las casas y eso difunde la luz solar con una eficiencia de 50 watios.

Eduardo, Pablo y Zahari participan en el Taller Acercándonos al Sur 2011

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Comentarios

5 comentarios en “Tecnología y cooperación al desarrollo

  1. Gracias por el artículo tecnocreyente… “La principal causa de las diferencias N-S radica en la capacidad tecnológica…” ¿Por qué? ¿El Sur no tiene “capacidad de inventar”? ¿Qué opináis de la dependencia tecnológica (se la ha tildado de neo-colonización)?
    Vuestro artículo es muy interesante, abre caminos, pero creo que hace falta visión crítica. La transferencia tecnológica no resuelve la injusticia… a veces la enmascara. Gerardo

    Publicado por TALLERSURZARAGOZA | 17 diciembre 2011, 0:31
  2. Hola Gerardo

    Que la capacidad tecnológica marca una clara diferencia en el desarrollo de una sociedad me parece casi una tautología. La sanidad, los accesos a agua potable, los medios de transporte, la agricultura avanzada (la que es capaz de alimentar a más gente de la que trabaja en ella)… son tecnología.

    En nuestro tercer ejemplo, hemos mencionado como una sencilla idea surgida en la población local puede ayudar a mejorar las condiciones de vida.

    Por otra parte, aunque es relativamente fácil hacer una cocina solar con cualquier material reflectante,es necesario un considerable trabajo de ingeniería para hacerlo portable, barato, que pueda producirse a gran escala, y que sea de la máxima eficiencia. No hablemos ya de modificar genéticamente un alimento para dotarlo de nutrientes, o por ejemplo, de la biotecnología necesaria para producir masivamente insulina para los enfermos de diabetes. Este tipo de avances requieren instituciones académicas de las que generalmente carecen los países del Sur.

    Creo que la “transferencia tecnológica” tiene infinitamente más ventajas ni inconvenientes. Hay avances científicos que creo que deberían estar disponibles en todo el mundo, aunque no todos los países sean capaces de generarlos. Un ejemplo son los sistemas de predicción de huracanes y terremotos que se basan en la más puntera tecnología espacial. ¿Quién rechazaría poder evacuar a una población en grave peligro con suficiente antelación solo porque se trata de “tecnología colonial”?

    Un saludo.

    Publicado por Zahari | 17 diciembre 2011, 16:09
  3. Conozco a uno que construyó dos de esas cocinas solares, una con un paraguas y otra con una parabólica. En la primera se le fundió la cazuela y casi se pega fuego a su casa, y con la segunda casi provoca una catástrofe en un bar, al llevarla en la furgoneta y reflejar los rayos solares hacia las cortinas del bar. Pese a estos inconvenientes, me parece un buen invento si se usa correctamente (requiere guantes y gafas de protección). Lo de las botellas también me ha parecido muy ingenioso (y dejo un enlace de un vídeo sobre esto: http://www.aljazeera.com/video/asia-pacific/2011/08/20118304015466844.html)
    Sin embargo, en cuanto a las modificaciones genéticas no acabo de creer en ellas; pienso que doce años es poco tiempo para mostrar síntomas de algo anormal, pero creo que no me equivoco al decir que cultivos de plantas transgénicas ya han provocado plagas de insectos que no son autóctonos del país en que se cultiva (como es el caso del algodón BT en India), y creo que nadie sabe muy bien las consecuencias que esto puede tener en un futuro.
    Transgénicos al margen, estoy de acuerdo en que la tecnología debería usarse para facilitar las vidas de los más desfavorecidos, siempre y cuando sea sostenible.
    Juan

    Publicado por Juan | 19 diciembre 2011, 8:36
    • Hola, cuando hablo de “tecnoescépticos” y “tecnocreyentes” lo hago de manera irónica. Sin embargo creo que hay que tomar con cautela el tema de la tecnología, que tiene una apariencia de ser “universalmente buena” y es muy manipulable, En definitiva, DEPENDE el resultado de cómo se use.

      Un ejemplo: la técnica farmaceútica, indiscutiblemente “buena” pero que muchas veces disuade de programas de prevención o educación sanitaria frente a la alternativa (más rentable y “mercantilizable” del fármaco. ¿Mas eficiente? ¿Más desarrollo humano? Yo creo que es preferible la organización social (promotores de salud, organización comunitaria, medicina preventiva que la tecnología del fármaco. Pero no cotiza en bolsa. El fármaco sí. ¿Una cosa no excluye a la otra? A veces sí…

      Como arquitecto me toca especialmente la tecnología de la construcción, cuando sistemas constructivos milenarios, baratos, eficientes, climáticamente adecuados, son sustituidos por techos de uralita como los mencionados en el último ejemplo del artículo, cuando la sabiduría milenaria se sustituye por el producto de mercado (en este caso la placa de fibrocemento) me enciende” cuando retirar el asbesto (para que no sea mortal-cancerígena) se considera un logro… patente holandesa extendida por todo el mundo que desplaza soluciones sabias, con mejores condiciones de ventilación, MAS DURABLES (diga uralita lo que diga) menos habitables (más oscuras como se vé en el video) para que luego venga la “tecnología” a insertar botelllas de coca-cola…

      ¿Porqué no ponemos botellas de coca-cola en nuestros tejados o cocinamos con cocinas solares en el norte? ¿por qué en el sur son buenos los transgénicos que en el norte rechazamos? ¿Por qué tomar el sur como campo de investigación (farmaceútica, alimentaria, armamentistica)? ¿Por qué no usar el norte como conejillo de indias?

      No soy tecno-escéptico, trabajo todos los días con la tecnología, sé la importancia que tiene, pero puedo asegurar que NO ES NEUTRA, que no es lo mismo aislar ppor dentro que aislar por fuera, que en cada línea de investigación hay intereses (PLADUR paga la I+D en materia de ruido en la Universidad de Zaragoza, y eso conduce IRREMEDIABLEMENTE a unas soluciones constructivas determinadas)

      PERDON por este comentario tan largo, lo que quiero decir es que las personas que trabajamos con la tecnología debemos esforzarnos por saber lo que hay detrás, por comprender profundamente el concepto de “tecnología apropiada” (al medio, a la sociedad y a los recursos) por entender el sentido de la transferencia tecnológica, y TODO lo que conlleva. No sirve de nada una tecnología avanzada en una sociedad que no puede asimilarla, Es contraproducente. No quiero decir que no deba existir la transferencia tecnológica, sino que tiene una profunda raigambre e implicación social. Y tenemos que entenderla.

      E insisto una vez más en que el artículo abre caminos y hace pensar. Por lo menos a mí me hace pensar, así Zahari, que GRACIAS por vuestro artículo. Gerardo

      Publicado por TALLERSURZARAGOZA | 20 diciembre 2011, 1:10
  4. Hola,
    Primero decir que el artículo está muy bien trabajado. Estoy con vosotros en que ciertos aspectos de la tecnología pueden colaborar en acercar distancias entre norte y sur, pero no creo ni que sea la causa de esta brecha, ni la solución final.
    Lo siento, otra tecnoescéptica más. Sobre todo cuando hablamos de organismos modificados genéticamente. El tema me toca de cerca, como veterinaria, ya que supongo que sabréis que el 90% de estos alimentos van para consumo animal a pesar del eslogan con el que trataron de venderlos, “para acabar con el hambre en el mundo”, y como veterinaria sin fronteras por las terribles repercusiones que estos productos están teniendo en países del sur. Os recomiendo el documental HAMBRE DE SOJA. Un último aspecto que nos hace oponernos a estos productos a muchos eco/sociolo/pacifisistas es que todavía no hay estudios suficientes que demuestren su inocuidad. Una vez más me remito a mis conocimientos en tecnología de los alimentos (asignatura y rama de la veterinaria) para garantizaros ese hecho.

    Con esto, no me opongo radicalmente a la tecnología, pero creo que nos hemos vuelto demasiado tecnócratas, si bien nos puede ayudar mucho, un mal uso de ésta (y actualmente los que la controlan me dejan mucho que desear) puede ser más perjudicial aún.
    Pero igualmente, os felicito por el artículo!!
    Laura.

    Publicado por Laura | 20 diciembre 2011, 11:10

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